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Digitalmente imperfecto

Digitalmente imperfecto

El mundo del técnico de sonido es complejo y, a la vez, apasionante. Para los que están aprendiendo como los alumnos de nuestros cursos de técnico de sonido es importante comprender y asimilar muchos conceptos que han evolucionado con la era digital y por eso Javier García nos da una noción de esos cambios en el mundo del sonido y la producción musical.

Todavía, a día de hoy, seguimos debatiéndonos entre si es mejor lo analógico o lo digital, siempre desde el punto de vista de la calidad sonora y dejando un poco de lado los costes económicos de cada uno de los sistemas. Cuando grabamos en analógico somos conscientes del soporte en que estamos trabajando.Conocemos todas sus limitaciones y su continua degradación con el uso y el paso del tiempo. Sin embargo, cuando optamos por el “perfecto” medio digital no siempre tenemos en cuenta cierto tipo de consideraciones que afectan al audio y por ende a la calidad del sonido. Las estaciones de audio y sus motores de reproducción no gestionan el sonido de igual forma porque no todas las DAW suenan igual. Incluso unas son más apropiadas que otras para según en qué estilo de música estemos trabajando. Ingenieros y productores eligen trabajar con determinadas DAW para conseguir diferentes tratamientos en el sonido.



Contradecir el mito del infalible audio digital resulta tan sencillo como reproducir un CD a través de diferentes lectores. Cada uno de ellos lo hará con diferente precisión, y si no es capaz de reproducir algo, se lo inventa.Las plataformas usan procesadores del sistema y memorias temporales que realizan los cálculos necesarios para generar el audio que escuchamos en nuestros altavoces. La potencia del sistema y la capacidad de memoria es limitada, cuanto más la exprimimos, más problemas tiene el sistema para hacer bien su trabajo introduciendo, cada vez, más cantidad de error. Algunas DAW, cuando rozan el nivel crítico, optan por detenerse mostrándonos que están por encima de su capacidad de trabajo. Otras, sin embargo, asumen la sobrecarga sacrificando la calidad del sonido. Por lo cual, debemos saber qué está sucediendo con nuestro audio; si la DAW preserva la integridad del sonido o lo está degradando. Se pueden generar STEMS de la mezcla en lugar de un único archivo en estéreo. Además, yo suelo reiniciar el sistema antes del volcado final para así, poder partir de un punto limpio de datos de memoria evitando así la acumulación de datos y procesos que entorpezcan el óptimo funcionamiento de la máquina.

A lo largo de los años hemos ido incrementando la resolución de nuestro sistema de grabación, así como la frecuencia de muestreo. La calidad de los plugins continúa aumentando, con ello la carga del sistema y la necesidad del uso de más, y más potentes procesadores. Dadas las circunstancias, algunos sistemas nos ofrecen las posibilidad de gestionar estos plugins a través de una plataforma externa. A través de la cual, podemos descargar de este trabajo al procesador de nuestro equipo.Resulta esencial que nuestro sistema sea estable y trabaje de forma consistente y firme. Si el sistema no gestionan de forma adecuada las pistas, al no reproducirlas siempre de la misma forma, tendremos problemas de alineación y fase.Una buena opción para preservar mejor la integridad de nuestro audio es el uso de un reloj maestro que actúe como director de orquesta marcando el tempo al que debe funcionar.

La macro evolución del sonido y la necesidad de perfección de éste nos obliga a abrazar sistemas cada vez más potentes y autónomos. Buscar el límite de la máquina hacia un resultado de una pureza cuestionable. Ningún sistema es perfecto, que no nos engañen. Lo único que nos queda es poder prever el error para así poder minimizarlo o re-situarlo a nuestro antojo. Se trata de conocerlo y convertirlo a nuestro bando haciéndolo perfectamente imperfecto. Y recordad una vez más: “si suena bien, es que está bien”